Una conversación sin guión con Edgar Peñaherrera.
Hay conversaciones que no ocurren en los congresos ni en las reuniones de directorio. Ocurren después, cuando se apagan los micrófonos, en los pasillos, tomando un café. Esas son las conversaciones que importan. Y ese es exactamente el tipo de espacio que quisimos construir con Voces que Transforman.
En el primer episodio tuvimos a Edgar Peñaherrera, gerente de ICORED y presidente de ASOFIPSE, con más de 20 años navegando el sector financiero popular y solidario del Ecuador. No vino a presentar cifras ni a defender a nadie. Vino a hablar con honestidad sobre un sector que él conoce desde adentro y que, según sus propias palabras, «todavía puede hacer las cosas mucho mejor.»
Esto es lo que dejó esa conversación.
¿Qué hace diferente a una cooperativa?
La pregunta parece obvia, pero Edgar la respondió de una manera que vale la pena repetir. Un banco existe para generar lucro para sus accionistas — que normalmente son pocos. Una cooperativa, en cambio, es una sociedad de personas. En Ecuador hay más de 6.2 millones de asociados repartidos entre 397 entidades entre cooperativas y mutualistas. Esos 6.2 millones son dueños de esas instituciones.
El 75% del microcrédito que se coloca en el país lo colocan las cooperativas de ahorro y crédito. No los bancos. Las cooperativas. Eso no es un dato menor — es la razón de ser del sector.
«La misión social de una cooperativa es la inclusión financiera, prestar servicios a las personas que el sistema financiero tradicional ha excluido porque no era negocio atenderlas.»
— Edgar Peñaherrera
Y hay algo más que los diferencia: la cercanía. En las comunidades pequeñas, el gerente de la cooperativa es parte del tejido social. Está en las fiestas del pueblo, en la junta directiva de la comunidad. La gente no confía en la institución — confía en la persona que la representa. Eso es algo que ninguna app puede reemplazar del todo.
El pecado del segmento 1
Cuando la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria creó los cinco segmentos de cooperativas, la intención era buena: graduar la supervisión según el tamaño de cada entidad. Lo que nadie anticipó fue el efecto secundario.
Muchas cooperativas convirtieron «llegar al segmento 1» en su meta estratégica. Como si ascender de categoría fuera sinónimo de éxito. Edgar lo comparó con el fútbol — y la analogía es perfecta: subiste de categoría sin refuerzos, sin preparación. En el fútbol desciendes. En el cooperativismo no hay cómo descender, pero sí puedes meterte en problemas graves.
«Crecieron para llegar al segmento 1 sin estar preparados. El segmento 1, el 2, el 3, el 4 y el 5 son lo mismo — tú eres una cooperativa. La pregunta no es en qué segmento estás, sino qué tan sana está tu entidad.»
— Edgar Peñaherrera
El otro error fue crecer por el lado del pasivo. Captaron, captaron, incluso trajeron recursos internacionales. Pero no pudieron colocar a la misma velocidad. Y esa captación es costosa. El resultado: ineficiencia, presión financiera y, en algunos casos, tener que devolver recursos sin haber generado el retorno esperado.
El activo total se volvió la bandera del éxito. Cuánto tengo en activos. Pero nadie preguntaba cuál era la morosidad. Y ahí estuvo parte del problema.
El Ferrari a 20 km/h
Uno de los temas que más resonó en la conversación fue el de la tecnología. No porque el sector no esté invirtiendo en ella — lo está haciendo — sino por cómo lo está haciendo.
El patrón se repite: se compra la herramienta, se aprueba el presupuesto, y ahí queda. Nadie diseña la estrategia antes de la compra. Nadie capacita al equipo. Nadie le explica al socio cómo usarla. Y cuando no funciona, la culpa es del proveedor o del equipo técnico. No de la falta de planificación.
«Tienes tus políticas internas que dicen que solo puedes correr a 20 km/h, y te compraste un Ferrari. Primero analiza qué capacidad tienes, y ajusta tu modelo de negocio para poder sacarle provecho. Si no, es una herramienta subutilizada.»
— Edgar Peñaherrera
Lo mismo aplica para la digitalización. Muchas cooperativas dicen ofrecer «crédito digital» — pero al final el socio tiene que ir a la oficina a retirar o a llevar documentos físicos. Eso no es digitalización. Es digitalización a medias, que en muchos casos genera más fricción que el proceso anterior.
La tecnología por sí sola no resuelve nada. La estrategia sí. Y en muchas cooperativas, esa conversación estratégica nunca ocurre antes de la firma del contrato con el proveedor.
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¿Estamos en crisis?
Edgar fue directo: estamos saliendo de una crisis. Desde la pandemia no se ha logrado reactivar la economía de manera sostenida. Y eso se traduce en menos demanda de crédito, porque la gente no tiene en qué invertir. Las personas no necesitan crédito cuando no tienen una actividad productiva donde ponerlo.
A eso se suma el impacto de la inseguridad. La extorsión cerró negocios. La migración se aceleró. Y quienes migraron muchas veces dejaron créditos activos que no pueden pagar porque ya no están ni en la ciudad ni en el país.
Pero hubo un punto de autocrítica que vale destacar: no todo es el entorno. Parte de la morosidad también tiene que ver con procesos de cobranza débiles. Las cooperativas se acostumbraron a que el socio responsable venía y pagaba. Cuando eso cambió, no tenían los sistemas ni la inteligencia de datos para hacer seguimiento.
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La integración cooperativa: fuerte cuando hay tormenta
Edgar lleva décadas en organismos de integración y fue honesto sobre su funcionamiento real. Cuando hay una amenaza — un decreto inconstitucional, una regulación que estrangula a las cooperativas pequeñas — el sector se une y actúa. Han logrado revertir decisiones importantes precisamente porque supieron movilizarse a tiempo.
El reto está en que esa integración sea permanente, no reactiva. Que no se necesite una crisis para que las cooperativas trabajen juntas. Consolidar esa colaboración en los momentos de calma es uno de los desafíos más importantes del sector hacia adelante.
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La educación financiera como base
Antes de cerrar, Edgar dejó una pregunta para el próximo episodio: ¿cómo aplicar mejor la educación financiera en el sector? Y no lo dijo como un tema académico — lo dijo como una urgencia práctica.
La morosidad tiene parte de su explicación ahí. Las captadoras ilegales también. La gente que entrega sus ahorros a quien le ofrece el 10% mensual no lo hace por irresponsable — lo hace porque nadie le enseñó a leer el riesgo. Eso es falla del sistema, no del individuo.
Y la educación financiera no es solo para los socios. También es para los propios gerentes que toman decisiones de crecimiento sin una planificación financiera sólida detrás.
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Esto fue el episodio 1 de Voces que Transforman. Sin guion, sin tecnicismos, sin discursos preparados. Solo una conversación honesta sobre un sector que tiene mucho que aportar al país — y que todavía tiene trabajo por hacer.
Escucha el episodio completo en las plataformas YouTube ySpotify.
Cuéntanos qué te resonó.
4 comentarios
Miguel · abril 24, 2026 a las 9:32 am
Excelente información, sigan adelante con este tipo de iniciativas
Marketing Tikee · mayo 14, 2026 a las 5:35 pm
Gracias Miguel. No te pierdas nuestro contenido, abordaremos temas muy interesantes del cooperativismo y la tecnología. 😉
Cristian · abril 24, 2026 a las 9:41 am
Excelente información
Marketing Tikee · mayo 14, 2026 a las 5:34 pm
Gracias por leernos Cristian. Te invitamos a seguir pendiente de nuestro contenido 😊